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Emily Hughes habla con El País

Entrevista a Emily Hughes

Por Adrián Cordellat, El País, 2019

Emily Hughes (Hawái, 1991) se graduó en Bellas Artes en la Arts University de Bournemouth y estaba mentalizada para recorrer el desierto de llamadas, rechazos y bocetos que precede a la publicación de un primer trabajo. Su paso por el desierto, sin embargo, fue efímero, porque en 2013 su primer libro, Salvaje, Premio Llibreter 2015, la catapultó al estrellato. Desde entonces no ha parado de publicar. Y eso que, reconoce, durante un tiempo fue “bastante pesimista” con sus habilidades como ilustradora e incluso consideró dedicarse a la enseñanza o ser bibliotecaria. Ese pesimismo, sin embargo, es parte de su éxito, porque ella lo transforma en búsqueda de la perfección. Edita, edita y edita. Y aun cuando el libro ya ha sido publicado siempre piensa que podría haberlo hecho mejor. “Si no lo pensase, tal vez debería jubilarme”, afirma. Con ese perfeccionismo como bandera no es extraño que acabe teniendo malos pensamientos respecto a sus personajes. “Después de terminar Salvaje pensé que me gustaría dibujarme matando a la protagonista, porque realmente me volvía loca”, confiesa a El País entre risas la autora, que estará en Madrid el 30 de noviembre en la celebración del FLIC Festival.

PREGUNTA. Te he escuchado decir que cuando ilustras un libro te sale una especie de “rebeldía natural”. ¿En qué se traduce esa rebeldía?

RESPUESTA. Mi rebelión natural como ilustradora es en contra del texto. Tengo que moverme con la historia, necesito la historia, pero siempre quiero decir mucho más de lo que la historia puede proporcionar. Por eso me encantan los libros ilustrados y su economía de palabras y páginas, porque mis imágenes tienen que luchar para transmitir todo lo que no puedo escribir.

P. Salvaje (Libros del Zorro Rojo) fue tu primer álbum ilustrado y su protagonista era pura rebeldía.

R. ¡Creo que realmente la niña salvaje del cuento se parece más a mi padre! Ojalá pudiera ser más honesta y valiente para defenderme como lo hace la niña. Sin embargo, tengo que reconocer que creo que hemos compartido sentimientos con los cepillos para el pelo (risas).

P. Salvaje se convirtió en todo un éxito internacional. ¿No sé si soñabas con un éxito así mientras dabas forma al libro?

R. ¡No lo esperaba en absoluto! Acababa de salir de la Universidad y estaba lista para un difícil camino por el desierto para lograr publicar. En mi segundo año de escuela fui bastante pesimista con mis habilidades como ilustradora. Tanto que consideré dedicarme a la enseñanza o quizás ser bibliotecaria (ambos trabajos maravillosos, por cierto). Estoy muy agradecida por el hecho de que Salvaje fuese un álbum recibido con los brazos abiertos.

P. Sin embargo, te he escuchado decir sobre Salvaje que en cierto modo has tenido que “rechazarlo”. ¿Tiene una que apartarse un poco de su éxito para seguir creciendo como artista?

R. Sería un sueño terminar un proyecto y mirarlo sin ningún remordimiento, pero siempre pienso que podría hacerse mejor, porque la verdad es que podría. Siempre pensaré eso. Si no lo hago, tal vez debería jubilarme.

El mundo está en constante cambio y como criaturas tan sensibles a nuestro entorno, también nosotros estamos cambiando constantemente. Por tanto, es natural que nuestro estilo, intereses y experimentos cambien. Mi arte, por supuesto, también cambia a su manera. Las historias que siguen llegándome, sin embargo, no cambian mucho. Así que es posible que en mis libros estéis leyendo siempre la misma historia, solo que en diferentes formas y medios.

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