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Art Spiegelman acerca de «Matamoscas»

Introducción de Art Spiegelman, en Papier tue-mouches, de Hans Hillmann y Dashiell Hammett

La primera frase de Matamoscas —novela que Dashiell Hammett escribió justo antes de empezar El Halcón Maltés (obra que definiría todo un nuevo género)— es una cita de culto. En ella se sintetiza la esencia de la novela negra: una presentación simple y eficaz, con un punto de misterio (¿qué viene a significar «una hija rebelde se había fugado»?), pero también de cinismo (¡qué importa, es una rebelde como otra cualquiera!).

Hillmann tiene un sentido de la composición extraordinario, y obviamente admiraba a Edward Hopper, pero también a Francis Bacon y quizás a Otto Dix. El imaginario de Hillmann posee la sensibilidad de los pintores del realismo mágico, aunque fue un precisionista menos preciso que el pintor y fotógrafo americano Charles Sheeler, pionero del modernismo; un Andrew Wyeth más turbulento, un Balthus de corte menos sexual. Todos tienden hacia el surrealismo, sin llegar a caer en los relojes derretidos.

He evitado hablar de los dibujos de Matamoscas como «ilustraciones», aunque Hillmann se autodenominaba ilustrador, y, de hecho, realizó muchas para revistas y libros tras la publicación de esta obra. Es habitual que una ilustración ilumine, clarifique y ornamente el texto. Al mezclar sus pensamientos, su historia y sus sueños, los dibujos de Hillmann ponen a prueba la historia de Hammett y la vuelven más compleja. Se deshace, literalmente, de la mitad del texto en favor de los diálogos, que se sitúan bajo las imágenes. La acción y las descripciones se subordinan a las secuencias visuales, pero el artista raramente «ilustra» de manera previsible el texto que ha seleccionado. Al contrario, interroga la historia, desarrollando, interrumpiendo, ignorando y contrayendo sus puntos más precisos en función de las necesidades.

El trabajo de Hans Hillmann no es, en absoluto, un cómic; se trata, claramente, de una «novela gráfica», un espécimen importante y único, creado antes incluso de que se usara esta expresión. El artista atravesó el desierto durante siete años, buscando a tientas la forma que mejor se adaptara a su talento. Hoy en día, esta singular obra parece haber sido terminada ayer –y tiene ahora treinta y cinco años—. Aunque desde hace un tiempo se encuentra inmersa en el género, rodeada de gran número de novelas gráficas, se expresa de manera elocuente en un lenguaje que, necesariamente, adquirió por cuenta propia.

Spiegelman, Art (2018). «Introduction», en Hammett, Dashiell; Hillmann, Hans, Papier tue-mouches. Éditions de La Table Ronde: París.

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