Los diarios de Adán y Eva

Mark Twain Ilus.: Francisco Meléndez
Trad.: Patricia Willson

11,9518,90

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Encuadernación: REQ
Seleccionar Cartoné con tela Rústica con solapas
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Dimensiones14.5 × 21.5 cm
Peso80 páginas
Formato

Cartoné con tela, Rústica con solapas

Publicación

13/05/2015

ISBN:

Al cumplirse en 2010 cien años de la muerte de Mark Twain, Libros del Zorro Rojo publicó una edición especial de Los diarios de Adán y Eva iluminada por el legendario dibujante Francisco Meléndez, figura esencial de la ilustración contemporánea en España; esta obra ahora se reedita para disfrute de los lectores en un nuevo formato.

Desde su publicación original en 1906, Los diarios de Adán y Eva no han perdido vigencia. Su pervivencia radica en una poderosa combinación de humor y ternura: una gracia construida a base de finas ironías, un candor que recrea las más primitivas ingenuidades.

Para Twain, Eva es la encargada de dar nombre a las cosas, y este hecho la impone como la intelectual de la pareja. Adán, en tanto, presiente y se resigna a sus límites «La nueva criatura le da un nombre a todo lo que aparece antes de que yo pueda protestar»; ocupado más en la contemplación y ambicionando la quietud, discurre sus días en la preparación de refugios; en la obtención de alimentos; o previendo catástrofes «Ella dice que la serpiente le aconseja probar el fruto de ese árbol y dice que el resultado será una noble, bella y grandiosa educación […]. Le aconsejé que se mantuviera alejada del árbol. Dijo que no lo haría. Preveo problemas. Emigraré».

Como señala María Caballero Wangüemert, en Los diarios de Adán y Eva, «Twain invierte el relato bíblico donde el varón organiza la creación y nombra a los seres a imagen y semejanza divina. La mujer ha tomado el poder; Twain acusa el sufragismo norteamericano del XIX, se mueve desde los parámetros patriarcales, pero, como varón, asume las incipientes críticas a la futura revolución femenina».

«Un texto escribió Borges es también lo que el tiempo hace de él.» Leídos a más de un siglo, estos diarios del paraíso brillan aún por el ingenio de su humor incombustible.