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Albertine; retrato de una Nobel de la LIJ

Por Antònia Justícia, La Vanguardia, 18 de mayo de 2020

La ilustradora suiza Albertine Zullo (Dardagny, Ginebra, 1967), conocida profesionalmente sólo como Albertine, es la flamante premio Hans Christian Andersen de ilustración, un galardón considerado como el Nobel de la Literatura Infantil y Juvenil que se otorga cada dos años.

«Estaba en mi jardín con mis botas de goma y recibí una llamada de alguien en inglés. Pensé que había ganado un colchón del supermercado Conforama o algo así. Me llevó varias horas darme cuenta. Es una sorpresa loca, no lo esperaba en absoluto. Los mejores premios son los que no se esperan», declaró a la televisión suiza. Albertine vive en el campo con el escritor Germano Zullo, de ahí que una de sus principales protagonistas sea una vaca, aunque la suya se ha hecho ya universal.

Aunque ha producido numerosos libros infantiles, ilustraciones, carteles y otras obras de arte, muy poco de su producción ha llegado hasta el público ­español. Y lo que ha llegado viene coproducido con su marido, a quien conoció en 1993 en un pequeño bar y que tres años más tarde pasó a ser su esposo y estrecho colaborador. Del matrimonio, Anaya publicó en el 2009 La playa, hoy descatalogado.

El testigo lo cogió Libros del Zorro Rojo, que publicó en el 2012 Los pájaros, un magnífico libro álbum casi sin palabras sobre la importancia de algo tan sencillo como dejar en libertad a un pájaro. Un libro que por la paleta de colores y el escenario árido en que sucede nos recuerda al Duelo al sol de Manuel Marsol, porque aunque las ilustraciones de Albertine son más estilizadas, comparte con Marsol un código humorístico muy especial, quizá fruto de su paso por revistas satíricas como L’Hebdo, donde junto a Le Nouveau Quotidien o Le Temps proporcionó ilustraciones durante años.

Dos años más tarde, la misma editorial publicaba Los rascacielos, divertida fábula sobre los excesos, la rivalidad y los desmadres de la vida moderna. Y ahora Libros del Zorro Rojo anuncia la publicación en junio de Disfraces, un libro de Albertine en solitario donde nos da pautas para potenciar al creador que llevamos dentro.

En el 2015 la editorial Ekaré apostó también por el matrimonio y publicó Dadá , una divertida historia sobre un caballo y su jockey, una pareja de campeones tan compenetrada que parecen uno hasta que un día todo parece que se ha derrumbado: no hay coordinación, ni compenetración, la pareja de campeones está en jaque hasta que una solución sencilla les devuelve al podio. Ekaré repitió con la pareja suiza al año siguiente, 2016, y publicó SOStv , sobre una familia adicta a la televisión a la que se les rompe el aparato y el técnico no puede acudir. Una apuesta divertida y crítica en su justa medida.

La editorial Siruela se sumó al club de fans del matrimonio en el 2016 publicando el primer título de la serie de la vaca Marta, Marta y la bicicleta, a la que siguieron Marta en el país de los globos (2017) y Marta en el fondo del mar (2019). «Observo mucho el mundo que me rodea», declaraba recientemente Albertine, preguntada por su trabajo. «Y más particularmente la gente. Todo me interesa sobre las personas, tanto sus lados brillantes como los oscuros. Dibujar es trabajar. Y paradójicamente, considero este trabajo como un juego, pero un juego serio. Y si tuviera que definir mi enfoque en una frase, tendría en cuenta la evolución temporal de este trabajo. Y diría: un dibujo nunca debería parecerse a los anteriores; sin embargo, trata de contenerlos a todos». Así es ­Albertine.