Cartas a Ophélia

Fernando Pessoa
Ilustraciones de Antonio Seguí
Traducción de Alejandro García Schnetzer
Prólogo de Antonio Tabucchi

cesta-compra-zorro16,90 €

Libros del Zorro Rojo reedita en un nuevo formato las Cartas a Ophélia de Fernando Pessoa en un volumen prologado por Antonio Tabucchi e ilustrado por Antonio Seguí, una de las mayores figuras del arte contemporáneo.

Este título recupera un testimonio clave para comprender los años decisivos de la producción literaria del mayor poeta portugués del siglo xx. Para este volumen se ha preparado, asimismo, una antología de poesías amorosas compuestas por Pessoa durante los años de su idilio.

La historia de las cartas

Al cumplir diecinueve años, Ophélia Queiroz entró a trabajar en las oficinas Félix, Valladas & Freitas de Lisboa, donde Pessoa se ocupaba de traducir la correspondencia comercial. Corría 1920 y el poeta contaba treinta y dos años.

Hacia 1976, la propia Ophélia evocó los inicios del romance. «Un día se fue la luz. Freitas no estaba y Osorio, el “grumete”, había salido a hacer unos recados. Fernando fue a buscar una lámpara de petróleo, la encendió y la puso encima de mi mesa. Poco antes de la hora de partida, me alcanzó una notita que decía: “Le pido que se quede”. Yo permanecí expectante. Por entonces ya había notado el interés de Fernando hacia mí; y yo, lo confieso, también le encontraba cierta gracia… Recuerdo que estaba de pie, a punto de ponerme el abrigo, cuando él entró en mi despacho. Se sentó en mi silla, dejó sobre la mesa la lámpara que traía y comenzó de pronto a declararse como Hamlet a Ofelia: “¡Oh, querida Ofelia!, mido mal mis versos, carezco de arte para medir mis suspiros, pero te amo en extremo. ¡Oh, hasta el último extremo, créeme!». Quedé muy conmovida, como es natural, y sin saber qué decir ni hacer, acabé por ponerme el abrigo y despedirme apresuradamente. Fernando se levantó con la lámpara en la mano para acompañarme hasta la puerta. Pero, de repente, apoyó la lámpara sobre la divisoria de la pared, me tomó sorpresivamente por la cintura, me abrazó y, sin decir una palabra, me besó, me besó apasionadamente, como un loco. […] Días más tarde, como Fernando parecía ignorar lo que había sucedido entre nosotros, resolví escribirle una carta pidiéndole una explicación; lo que dio origen a su primera carta-respuesta, con fecha 1.° de marzo de 1920».

Como señala Antonio Tabucchi en el prólogo, «la historia de este amor secretísimo y casto, de tan optimista puerilidad y, a la vez, tan carente de esperanza, podría parecer ridícula acaso, si no participara, exactamente como los auténticos grandes amores, de lo ridículo y lo sublime».

Cinco años más tarde, en 1935, Fernando Pessoa murió en el Hospital São Luís dos Franceses, tras haber forjado una de las mayores obras poéticas de la literatura universal.

Mientras Pessoa vivió, Ophélia no se casó. En 1936 conoció al dramaturgo Augusto Soares, con quien se desposó en 1938.

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14,5 x 21,7 cm; 176 pp.
Rústica con solapas
ISBN: 978-84-9451-236-0
Servicio de novedad: 14/9/2016